Marinera en Tierra

Un espacio en mi ventanita de como veo el mundo

Tuesday, February 20, 2007

Sin detenernos a mirar

Un día pasa tras otro, sin novedades, sin noticias, sin cambios.

Pasas delante de la misma gente, y nadie se detiene, nadie ofrece una sonrisa, mucho menos dedican una mirada.

Cada quien esta envuelto en su mundo, ensimismado, preocupado por los afanes de seguir caminando, uno al lado de otro sin detenerse, con prisa por llegar para luego seguir. Cumplir el mismo ciclo, seguir en el mismo círculo. Como maquinas que usamos maquinas, estamos siempre conectados, ocupados al teléfono, manejando solos, sin fijarnos alrededor.

Tenemos cada días más medios de comunicación y paradójicamente nos comunicamos menos y menos eficientemente. Tenemos más información pero hacemos un uso más deficiente de ella o fallamos en su interpretación. Me pregunto que tanto hemos avanzado cuando teniendo más herramientas logramos menos cosas, alcanzamos menos metas, solucionamos menos problemas propios y ajenos.

Cada día hacemos lo mismo, sin que nada nos haga saltar, cambiar la ruta, detenernos a entregar una mirada que nos haga cómplices, a regalar una sonrisa que ilumine el día, a preguntarnos hacia donde vamos con tanta prisa.

Todos vamos al mismo sitio, unos primero que otros, me respondo filosóficamente, y pienso entonces en el niño que en las calles de cualquier ciudad del subdesarrollo toca al vidrio de un carro, mendigando, sin haber comido y descalzo mientras dentro esta otro pequeño igual que el, pero con zapatos y recién cambiado sosteniendo una paleta de helado, pero ninguno se detiene y mira. Cada uno esta ocupado en su afán, uno de conseguir alguna moneda, el otro en terminar su paleta sin ensuciar.

Todos vamos al mismo lugar, en definitiva, unos primero que otros, me repito. Y luego, cierro los ojos y los abro de nuevo, para disfrutar del aire puro, de la compañía real, de la arquitectura envolvente o del sol que quema.

No se cuando tenga que escoger otra ruta, salir de este circulo o saltar para ver otras caras ensimismadas, preocupadas por los afanes de seguir caminando en otro lugar, donde de nuevo pasen los días donde humanos compartamos espacios sin detenernos a mirar, como el niño que toca el vidrio o el que como helado dentro del carro.

Thursday, February 08, 2007

Morir Soñando


Para cualquier dominicano, el titulo de estas líneas puede recordar la rica mezcla fría de leche y jugo de naranja, un descubrimiento que los gringos han llamado smoothie, no se cuantos siglos después de que en nuestra media isla esto se haya establecido como tradición. Sin embargo, y refutando cualquier sospecha, mis líneas no expondrán ninguna receta ni trucos gastronómicos, sino que responderán brevemente una sugerencia de repetir mis propias palabras y seguir soñando hasta creermelas: "Por no haber alcanzado una meta todavia, no he fracasado" (Y lo repito).

En Santo Domingo, el país del morir-soñando (y sospecho que en otros lugares del mundo sucede así también), a las niñas se las cría con la idea de que algún día, llegara en su caballo blanco el príncipe azul con su armadura brillante y se bajara del caballo, subirá a la torre y te llevara con el y serán felices para toda la vida, y tendrán príncipes y princesas que también serán felices generación tras generación tras generación. Así que llegar a los 27 años, sin haber encontrado el príncipe azul te convierte automáticamente sino en un fracaso, en un caso de estudio. (Muchas de mis amigas, añadirán un caso de estudio cada vez más común).

A esta edad, siempre comienzan las necias preguntas de porque no te has casado, generalmente provienen de alguna madre impertinente de una ex-compañera de clase que tienes mas de 10 años sin ver, que también te recuerda lo bonita e inteligente que has sido desde pequeña.

He inventado 50 mil respuestas, comencé por las diplomáticas: porque no ha llegado el indicado, porque no hay prisa, porque he estado estudiando, porque tengo otras prioridades; pero hoy, no se cuantas preguntas necias después, creo que encontré la mejor respuesta, sigo y seguiría sola porque de no encontrar el príncipe azul, con armadura brillante en caballo blanco y no ser feliz toda la vida (no me conformaría con menos), de no alcanzar esa meta, no la de cumplir el requisito de responder a la pregunta de: Y tu? Te casaste ya?, prefiero no seguir soñando con que llegara, prefiero literalmente morir soñando.

Porque “Una meta, se convierte en un fracaso solo si la pierdes de vista y lo dejas de intentar”.