A propósito de un decreto
Ver resena del citado decreto en: http://www.diariolibre.com/app/article.aspx?id=123467En foto: Fefita "La grande", hoy ayudante civil del Presidente (hubiera preferido para ella el cargo de asesora en material musical, a mi entender es mas adecuado, pero definitivamente cada cabeza es un mundo)
Estoy a no se cuantas millas de distancia de mi país y leo aun, y a pesar de lo poco interesantes y reiterativas que se han vuelto, las noticias y confieso lo hago con cierta ilusión de que algún día cambien los titulares y por una vez el cambio sea para bien.
Ayer, la sorpresa fue si bien inesperada, realmente decepcionante. Leí, tristemente, que nuestro Presidente -el mismo que hablo una vez, remota vez debo aclarar, de la importancia de la institucionalidad, de las carreras civiles en el sector publico y del adecentamiento del Gobierno- oso nombrar un grupo de individuos que si bien han sido “figuras publicas” de alguna índole, carecen de las calificaciones académicas y/o experiencia requerida para el desempeño de las funciones que, en virtud del citado decreto, deberán cumplir en el gobierno.
Y con ello no quisiera malentendidos, porque admiro entrañablemente la trayectoria profesional de Fefita "la grande", mayor representante del merengue típico de las ultimas décadas, autentica mujer cibaeña; y creo que a pesar de no compartir el proceder en términos personales de Selineé Mendez -proceder del cual nos hacemos eco por el mero hecho de esta ser una figura publica- entiendo que su permanencia en los medios debe responder aunque sea parcialmente a que representa algún tipo de talento, pero debo confesar que me cuesta bastante imaginar en los pasillos de Palacio a Fefita con un acordeón (o peor aun sin el, nunca la he visto sin acordeon) recibiendo una comitiva de representantes de algún organismo internacional o a Selineé, quien a mi entender carece de un titulo de especialización diplomática (se que estudio mercadeo en la PUCMM y hace poco era estudiante de derecho de la Universidad del Caribe), juramentarse en las Cariátides o presentando sus credenciales ante algún monarca o primer ministro extranjero.
Es menester mencionar que no es la primera vez en los últimos meses que somos testigos presenciales de decretos de esta indole. Anteriormente, conocimos la necesidad estatal, pagada con nuestros impuestos, de nombrar un asesor gubernamental en asuntos gastronómicos, posición que en países desarrollados desempeña el chef nombrado en la casa de gobierno y un encargado de protocolo para estos fines, pero como nosotros seguimos y seguiremos siempre en la vía del desarrollo, necesitamos un asesor adicional para estos fines y que conste, que me encanta la cocina de nuestro galardonado Mike, pena que no todos los dominicanos podamos disfrutar de los manjares del asesor que pagamos diariamente.
En este sentido es casi obligatorio preguntarse: ¿cual es la función de los estudiantes y egresados de la escuela diplomática de nuestra cancillería, o de aquellos dominicanos que salieron a estudiar al exterior, a agotar una especialización, postgrado, maestría o doctorado, quienes dedican horas de estudio y esfuerzo a una formación integral en la materia con la ilusión de integrarse alguna vez a la carrera diplomática?. Espero que algún momento me surja una respuesta coherente pero mientras tanto a ellos solo puedo ofrecerles un consejo breve: todos deben retirarse de la escuela nacional (así la cierran, y ese presupuesto puede ser usado para nombrar otros asesores, embajadores y/o ayudantes) e intentar comenzar su carrera en los medios de comunicación que es el trampolín seguro para ser nombrados. A los estudiantes que ya salieron del país: a su regreso intenten ingresar a la carrera diplomática pero si son rechazados, apliquen a organismos internacionales y si no son aceptados, intenten también un programita de televisión a ver si alguna vez los nombran; atención a todos y recuerden que puede haber requisitos adicionales desconocidos.
La conclusión obvia, como mera espectadora que soy (y que son todos los dominicanos cuya placa de circulación no tiene únicamente los números 0-1), es que la situación es verdaderamente lamentable: ya entrado el siglo XXI, y en vísperas de elecciones, observar un partido de gobierno en practicas populistas (o populacheras) como estas con la mira puesta en una aparentemente remota y desesperada reelección.
P.D. En un artículo próximo, agotaremos el tema de la restricción de los poderes de nombramiento del Presidente y los procedimientos internacionales en materia de carrera civil y diplomática, que en la mayoría de los países desarrollados (a cuyos marcos juridicos deberiamos aspirar) se efectúa por concurso publico y de existir discrecionalidad alguna para el poder ejecutivo es restringida, vía reglamento, y el poder legislativo usualmente debe revisar las propuestas.

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