Marinera en Tierra

Un espacio en mi ventanita de como veo el mundo

Friday, December 15, 2006

Soy complicada, lo se, y que?

O mi manera de decir lo que dice una de mis canciones favoritas: “My Way”.

Me pregunto porque la gente se empeña en desear que todos seamos iguales, pensemos iguales y veamos la vida de igual manera. A mí por ejemplo me gustan los dulces que no sean muy dulces, como el cheesecake o el pie de limón, porque me empalago pero tampoco las cosas saladas me gustan muy saladas. Complicado. Me gusta el merengue, para bailarlo y la música clásica para pensar y escribir. En colores, me cautivan el negro y el blanco, pero disfruto de los tonos maravillosos de gris, como dice la canción. Me gustan los días soleados, pero detesto el calor excesivo cuando el sol se posa incesantemente sobre la piel. Disfruto que llueva solo cuando estoy durmiendo y no me gustan los días grises para nada, especialmente cuando tengo que salir de casa o mi alergia se revoltea.

Me gusta la playa, aunque la mayoría de las veces no llego a bañarme porque me conformo con compartir o escuchar el vaivén de las olas o atender al susurro de las palmeras y cuando me baño no me gusta salir ya del mar, puedo pasarme dentro del agua toda la vida, detesto ensuciarme los pies con arena y no me gusta pisar las algas, aunque no tengo problemas con tocarlas, pero me encanta la playa, me encanta. Me encanta pensar diferente y decirlo, aunque no imponerlo. Y me encanta oír personas con puntos de vista distintos al mío, porque de ellos puedo aprender y enriquecerme. Incluso de las personas equivocadas puede uno aprender, pero sobre todo puedo aprender de mis propias equivocaciones.

Disfruto manejar, pero me encanta que me pasen a buscar, que me abran y cierren las puertas, me encanta, mas que todo, si es de noche. Detesto la impuntualidad y no me gusta que me esperen, para eso llama uno antes. No me gustan las visitas que llegan sin anunciarse (es decir, llamar antes), directo a tocar la puerta aunque me encanta recibir visita en casa, me encanta. No me gusta hablar mucho por telefono, especialmente si no tengo mucho que decir o estoy ocupada. Y odio que me repitan lo mismo muchas veces o que me llamen muchas veces para lo mismo. Por otro lado, admito tener buena memoria, pero selectiva, porque si las cosas no me interesan mucho las olvido facilmente y entonces me las tienen que repetir. Complicado.

Perdono demasiado (creo), aunque la parte de olvidar no la tengo clara. Y creo en la gente y en su bondad, a pesar de que hay seres que han demostrado una excelente capacidad de herir y dañar. Soy amiga de mis amigos y no se entregarme a medias en nada que tenga que ver ni con la cabeza ni con el corazon. Las cosas se hacen bien o no se hacen. Y yo las hago bien y bien apasionadamente, (a veces, lamentablemente) siempre espero lo mismo de mi contraparte, pero nunca exijo. Complicado.

Creo firmemente en las palabras biblicas de que "Todo tiene su tiempo" y eso lo refleja mi agenda. Este concepto es dificil de entender en un mundo donde la gente no se detiene a planificar sus dias y se olvida de que el tiempo es oro y que habemos algunos que queremos aprovecharlo al maximo. Por eso, soy complicada. Me gusta divertirme, pero ver las personas perder la conciencia o hacer tonteras por estar bajo los efectos del alcohol (o cualquier otra sustancia controlada) me parece una pérdida de tiempo y energía; pero me encanta divertirme, me gustan los vegas y apple martines o una copa de un buen vino en buena compañía y una buena conversación, me encanta bailar y me encantan las fiestas. Me gusta la marcha, pero odio el olor a cigarrillo en la ropa y en el pelo y no me gusta el humo cerca para nada ni el sabor a cigarrillo, aunque me encantan los tabacos de vainilla, para fumar de vez en cuando. Complicado.

Odio la superficialidad, que se valoren las cosas o las personas solo por lo que se ve por fuera y se olvide que lo que importa es lo de adentro, aunque practico y predico que la primera impresión es siempre visual e irrepetible, por eso uno siempre tiene que andar bien puesto, si hasta la comida entra por los ojos, pero de nada vale un plato bonito y sin buen sabor. Complicado.

No me gusta hacer las cosas porque otro dice, sino porque yo quiero. Siempre he sido así. Sin embargo, siempre cumplo con mis deberes y tengo un sentido estricto de la responsabilidad. Así que muchas veces acabo haciendo cosas que no quiero, por responsabilidad, aunque sea bajo presión, pero siempre cumplo. Complicado.

Por las mañanas, no me gusta que me hablen mucho hasta que me ducho (o hasta el desayuno, depende del orden) y odio las personas que se levantan de mal humor, si los días son tan bonitos, porque dañarlos desde el principio: para estar de mal humor mejor el silencio y una sonrisa (como yo).

Tengo 27 años, se lo que me gusta y lo que me disgusta, lo que tolero y lo que no, y se que soy complicada. Eso no lo puedo cambiar así que: Soy complicada, lo se y que?

Friday, December 08, 2006

Otro hasta luego

Me parece que fue ayer cuando nos conocimos en las Ramblas, cerca del Burger King (pronunciado de la manera chistosa en que los españoles la dicen), llevaba su abriguito camel y unas gafas negras muy singulares. Ahí comenzó la complicidad. Recorrimos juntas, Eli, Marielita y yo, media Europa, conocimos unos cuantos restaurantes y locales de Barcelona y compartimos piso por un periodo de tiempo que para los que habitábamos en el 2do de la Calle Córcega con Balmes fue mágico. Fue definitivamente el mejor año de nuestras vidas, de los 5 que vivíamos allí o de las 3 que continuamos conservando ese cariño único de hermanas, separadas no por la distancia, eso nunca, si no por la no-consanguinidad.

Yo, partí primero, recuerdo como ahora aquella despedida, aquel cuadro rojo plastificado donde estaban las fotos de los 5, de nuestros visitantes favoritos, el Oscar que algún día se que ganara Huguito, los departamentos de cuentas, servicio al cliente y la niña mimada de la casa, Marielita, la del abrigo camel de Burger King. Recuerdo cuanto lloramos aquella noche, los 5, abrazados, como bailamos hasta el amanecer y como temprano en la mañana partí en un taxi hacia el Prat. No sabíamos si nos íbamos a ver algún día después, pero quedo la esperanza, la promesa de ser para siempre hermanas.

Paso un año y Eli y Mariela lograron verse en Venezuela y si mal no recuerdo también en Ecuador, yo no pude cumplir, no se porque. Pero el siguiente, las tres nos reunimos en la isla, recorrimos por tierra lugares recónditos, recordamos esas cosas que nos alteraban de las demás, nos reímos de las locuras y aventuras, bailamos flamenco, hicimos fotos, comimos rico, vimos atardeceres maravillosos y fuimos cómplices del vaivén de las olas del Caribe y del Atlántico en diferentes puntos, buscamos fallidamente ruinas de algún castillo y también fallidamente sonamos con tropezarnos con algún príncipe azul para cualquiera de las 3 (o mejor uno para cada quien). Llego la hora de despedirnos y nos sentamos en mi piano a hacer la respectiva foto de familia, con los ojos aguados las tres dijimos hasta luego una vez mas, sonrientes y con lagrimas aguantadas (solo hasta después del flash).

Marielita, vino el año pasado por primera vez a Miami, descubrió que no le gusta, pero que para hacer compras sale a cuenta, que hay largas distancias y que no hay muchos gringos. La pasamos super bien, revolucione muchos de sus esquemas al vestir y me desespere un par de veces (solo un par). Estaba en la víspera de los finales de diciembre del año pasado y luego venían los comprensivos, doble presión doctoral, la deje en el aeropuerto justo antes de la ultima clase de Macro II y nos dijimos adiós con un abrazo y sin mucha emoción, solo fueron 3 días y muy ajetreados, creo.

Ahora, este diciembre, volvía Marielita, de nuevo a hacer compras, recorrer lugares, buscar regalos y para comprobar que me he vuelto ligeramente más paciente (los milagros no ocurren de la noche a la mañana), pero ahora fue diferente. Mañana a las 4:00 a.m. la dejo en el aeropuerto pero hoy he llorado como una niña, no quiero que se vaya, quiero seguir hablando a deshoras, reírme de las payasadas, o hacer yo las mías, oír como nuestras historias de amor son parecidas e inverosímiles y como nos conectan y unen cada vez mas cosas, como todas queremos ser mejores y aspiramos a la historia completa, a convertirnos en mujeres integrales (las mujeres de éxito de hoy no nos conformamos) y como cada vez que decimos hasta luego, es diferente porque ese corto espacio de tiempo en que compartimos, en que somos cómplices y confidentes, consejeras y aconsejadas (ya sin la barrera electrónica diaria), si breve, dos veces bueno.

Vuelve pronto, para decirte, hasta luego, otra vez.